DM

Dieta en la diabetes mellitus (DM)

Los pacientes con diabetes pueden ver alterados los estímulos externos que condicionan la ingesta; pero en las personas no diabéticas se favorece el apetito con el aroma de la comida.

En la diabetes mellitus (DM) la dieta constituye uno de los pilares de su tratamiento. Cuando su diagnóstico se inicia en la adolescencia, conlleva un estrés que hace que la autoestima se vea afectada dando la sensación de pérdida de autonomía, por eso, esta enfermedad se asocia como una de las causas que inciden en el aumento de trastornos de la conducta alimentaria.

Según el doctor, Richard Marine estos trastornos comprenden una serie de enfermedades cuyo denominador es la alteración de los comportamientos relacionados con la alimentación, los cuales se manifiestan negativamente a nivel físico y psicológico. Los trastornos más frecuentes son la anorexia nerviosa (AN), la bulimia nerviosa (BN) y el trastorno por atracón (TA).

En la anorexia nerviosa existe una distorsión de la imagen corporal que conlleva a una pérdida de peso voluntaria. Tanto en la bulimia nerviosa como en el trastorno por atracón se dan episodios regulares de atracones, con la diferencia de que en la bulimia nerviosa aparecen conductas compensatorias, como el abuso de laxantes o el vómito auto inducido, para evitar el aumento de peso.

Desde los años 70, existe interés por la asociación entre trastornos de la conducta alimentaria y la diabetes mellitus, prevaleciendo esta relación en pacientes con una diabetes tipo I (DMI), quienes presentan complicaciones crónicas sobre su cuadro clínico y una repercusión sobre el control metabólico. Este tipo de conductas se centran especialmente en mujeres adolescentes y/o adultas jóvenes.

Entre un 11,5% y un 27,5% de adolescentes con diabetes mellitus tipo 1 padecen trastorno de conducta alimentaria, siendo la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón los más prevalentes.

La omisión o disminución de la dosis de insulina para favorecer la pérdida de peso a través de la glucosuria, -antes considerada una conducta compensatoria de la bulimia nerviosa-, es ahora conocido como un trastorno de la conducta alimentaria no especificado propio de la diabetes mellitus tipo 1, denominado diabulimia que resulta en una mayor frecuencia de ingresos por peor control glucémico y cetoacidosis diabética debido al descontrol metabólico que estos presentan.

La diabulimia es superior al 30% en mujeres de 18 y 30 años, prevaleciendo según los estudios realizados, el diagnóstico de cinco años después de su inicio.

La etiología de los trastornos de conducta alimentaria en la diabetes mellitus tipo 1 es multifactorial, en los que contribuyen factores genéticos, culturales y ambientales.

Cierto es también que la sociedad actual impone un culto a la delgadez que puede conllevar una insatisfacción con la imagen corporal.

El miedo a presentar hipoglucemias también puede provocar hábitos de alimentación poco saludables, predisponiendo a la sobre ingesta. Los pacientes con diabetes pueden ver alterados los estímulos externos que condicionan la ingesta; pero en las personas no diabéticas se favorece el apetito con el aroma de la comida.

Una vez diagnosticado el trastorno de la conducta alimentaria, se recomienda un tratamiento multidisciplinario, incluyendo un seguimiento psicológico.

Las personas diabéticas tienen mayor riesgo de desarrollar trastornos de conducta alimentaria, con el aumento de complicaciones relacionadas con la diabetes mellitus a corto y largo plazo.

Es importante tener un diagnóstico precoz, mediante la sospecha clínica o a través de cuestionarios clínicos, a fin de realizar un abordaje del pronóstico de estos pacientes.

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